PC 4: ORGINAL POST : Politica regional de Ronald Reagan

 

  Politica regional de Ronald Reagan  

Los países latinoamericanos comparten rasgos geográficos, económicos, políticos, sociales y culturales. 
Desde que Estados Unidos se convirtió en potencia mundial, tuvo interés en entablar relaciones internacionales con los países de América del Sur. 
Se mencionan ejemplos de las relaciones internacionales entre EE.UU y América Latina en los años setenta. 

1.- La política del “ Buen Vecino” de Roosevelt
2.- “Alianza para el Progreso” de Kennedy 
3.- “Alianza Madura” de Nixon 

Estos ejemplos de política regional fueron distintos a las políticas de Carter y de Reagan, las cuales se caracterizaron por entablar de relaciones bilaterales con ciertos países latinoamericanos.
A continuación se explicará la clasificación de la visión del diálogo Norte-Sur. 
Estados Unidos ha clasificado a los países latinoamericanos en 3 grupos

A.- Países del Tercer Mundo o Países emergentes:
      Economía basada por la exportación de recursos naturales 

B.-Países con un desarrollo relativo intermedio
     Satisfacen sus mínimas necesidades económicas y políticas

C.- Países en extrema pobreza
       Incapaces de subsistir sin asistencia externa 

Con la exposición de la “amenaza soviética” en Estados Unidos, surge un nuevo tipo de globalismo, este es conocido como un ”globalismo geopolítico”. Cediendo paso a que América Latina se constituya como uno de los escenarios en que se da una lucha global de poder entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Sin embargo, durante la administración Reagan, no se evidencia la existencia de una política latinoamericana, en un sentido de “relaciones interamericanas”. Por otro lado, se manifiesta “la existencia de políticas hacia países o grupo de países atendida su fuerza e importancia estratégica relativa, y sobre todo, la posición en que se ubican con relación al conflicto bipolar”. (Insulza, 1982)

La aparición de una “óptica estratégica”, logra establecer un distinción de tres dimensiones en las que se ordena a los países de América Latina, a raíz de determinar el tipo de relaciones que corresponde mantener con Estados Unidos. 

A continuación se presentarán los tres tipos de dimensiones:

1.- La primera dimensión abarca la importancia estratégica, “a causa de la proximidad a Estados Unidos, o por el hecho de constituir un punto central del conflicto Este-Oeste” (Insulza, 1982). Países como México, Cuba y República Dominicana, permanentemente ocuparán un factor importante en la geopolítica norteamericana. 


2.- La segunda dimensión abarca “la proximidad o lejanía de los países de América Latina de la óptica estratégica norteamericana” (Insulza, 1982). Países como Argentina, Chile, Honduras y El Salvador, son considerados “aliados leales” por los Estados Unidos. 


3.- La tercera dimensión abarca “la fuerza mayor o menor de cada país latinoamericano, analizando su peso regional y su importancia económica para los Estados Unidos. Asimismo, realizándose una inspección entre las potencias emergentes o medianas, países intermedios y países débiles” (Insulza, 1982). Países como México y Brasil son de suma importancia regional directa a Estados Unidos para sostener una relación distintiva.


La importancia que Estados Unidos asigna a sus relaciones con los diferentes países de América Latina depende de ciertos factores. En primer lugar, los países del Caribe son prioritarios por su cercanía y la amenaza soviética. Países como El Salvador, Guatemala y Honduras tienen políticas específicas debido a su lealtad y situación amenazada, mientras que México, como potencia subregional, tiene un trato especial. Países percibidos como desleales, como Cuba, Nicaragua y Granada, son excluidos de relaciones y tratados con hostilidad.


En el segundo nivel de importancia están países como Venezuela, Brasil y Argentina. En el tercer nivel, están aquellos que no son tan influyentes pero que ilustran la política de contención de Estados Unidos, como Chile, Uruguay y Jamaica.


No todos los países de América Latina encajan perfectamente en estas categorías, especialmente aquellos que no son notablemente fuertes o débiles, leales o desleales, ni estratégicamente cruciales. Esto demuestra que no existe una política única para toda la región, sino que hay políticas específicas basadas en la importancia estratégica de cada relación bilateral. La relevancia se evidencia en la ayuda económica y militar, y en las decisiones políticas. Estados Unidos se enfoca en unos pocos países, mientras que otros reciben menos atención, lo cual puede resultar beneficioso para ellos.

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