Politica regional de Ronald Reagan
Con la exposición de la “amenaza soviética” en Estados Unidos, surge un nuevo tipo de globalismo, este es conocido como un ”globalismo geopolÃtico”. Cediendo paso a que América Latina se constituya como uno de los escenarios en que se da una lucha global de poder entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Sin embargo, durante la administración Reagan, no se evidencia la existencia de una polÃtica latinoamericana, en un sentido de “relaciones interamericanas”. Por otro lado, se manifiesta “la existencia de polÃticas hacia paÃses o grupo de paÃses atendida su fuerza e importancia estratégica relativa, y sobre todo, la posición en que se ubican con relación al conflicto bipolar”. (Insulza, 1982)
La aparición de una “óptica estratégica”, logra establecer un distinción de tres dimensiones en las que se ordena a los paÃses de América Latina, a raÃz de determinar el tipo de relaciones que corresponde mantener con Estados Unidos.
A continuación se presentarán los tres tipos de dimensiones:
1.- La primera dimensión abarca la importancia estratégica, “a causa de la proximidad a Estados Unidos, o por el hecho de constituir un punto central del conflicto Este-Oeste” (Insulza, 1982). PaÃses como México, Cuba y República Dominicana, permanentemente ocuparán un factor importante en la geopolÃtica norteamericana.
2.- La segunda dimensión abarca “la proximidad o lejanÃa de los paÃses de América Latina de la óptica estratégica norteamericana” (Insulza, 1982). PaÃses como Argentina, Chile, Honduras y El Salvador, son considerados “aliados leales” por los Estados Unidos.
3.- La tercera dimensión abarca “la fuerza mayor o menor de cada paÃs latinoamericano, analizando su peso regional y su importancia económica para los Estados Unidos. Asimismo, realizándose una inspección entre las potencias emergentes o medianas, paÃses intermedios y paÃses débiles” (Insulza, 1982). PaÃses como México y Brasil son de suma importancia regional directa a Estados Unidos para sostener una relación distintiva.
La importancia que Estados Unidos asigna a sus relaciones con los diferentes paÃses de América Latina depende de ciertos factores. En primer lugar, los paÃses del Caribe son prioritarios por su cercanÃa y la amenaza soviética. PaÃses como El Salvador, Guatemala y Honduras tienen polÃticas especÃficas debido a su lealtad y situación amenazada, mientras que México, como potencia subregional, tiene un trato especial. PaÃses percibidos como desleales, como Cuba, Nicaragua y Granada, son excluidos de relaciones y tratados con hostilidad.
En el segundo nivel de importancia están paÃses como Venezuela, Brasil y Argentina. En el tercer nivel, están aquellos que no son tan influyentes pero que ilustran la polÃtica de contención de Estados Unidos, como Chile, Uruguay y Jamaica.
No todos los paÃses de América Latina encajan perfectamente en estas categorÃas, especialmente aquellos que no son notablemente fuertes o débiles, leales o desleales, ni estratégicamente cruciales. Esto demuestra que no existe una polÃtica única para toda la región, sino que hay polÃticas especÃficas basadas en la importancia estratégica de cada relación bilateral. La relevancia se evidencia en la ayuda económica y militar, y en las decisiones polÃticas. Estados Unidos se enfoca en unos pocos paÃses, mientras que otros reciben menos atención, lo cual puede resultar beneficioso para ellos.

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